Pueblo situado entre los Callaeci Lucenses ubicado entre el cabo S. Adrián y el Ortegal (A Coruña). Para Estrabón (3, 3, 5), a los ártabros de antes se les denomina ahora Arotrebas (Ἀροτρέβας). Y Plinio (Nat. Hist., 4, 114) indica que su nombre original, luego corrompido, es el de Arrotrebae. Según Antonio García y Bellido en su publicación "España y los españoles hace dos mil años", Estrabón los nombra con etnónimo Arotrebai.

Blanca María Prósper Pérez es una destacada lingüista española que ejerce como catedrática de Lingüística Indoeuropea en la Universidad de Salamanca desde el año 2019, institución en la que desarrolla su actividad docente e investigadora desde 1993. A Prósper le sorprende una característica lingüística, que se repite en toda el área occidental de la cornisa cantábrica, es la aparición de una serie de etnónimos que terminan en -urro-, -urri-, -arri- o -arro-, transmitidos tanto por las fuentes clásicas como por la epigrafía y dice así:

 

<<Un dato lingüístico sorprendente, que se repite en toda el área occidental de la cornisa cantábrica, es la aparición de una serie de etnónimos, transmitidos tanto por las fuentes clásicas como por la epigrafía, que terminan en -urro- o -arro-. Provoca cierta perplejidad encontrar aquí, en el lugar que deberían ocupar sufijos conocidos, secuencias que son difícilmente interpretables, tanto fonética como morfológicamente, desde el punto de vista indoeuropeo.>> Blanca María Prósper

 

Según otro gran lingüista y epigrafista europeo como J. Untermann nos dice que esas secuencias con doble RR son: “desconocidos en indoeuropeo y en celta común”.

Al estudiar nombres como los Gigurrī o Seurrī, Untermann se dio cuenta de que los sufijos -urro- y -arro- no existían en las lenguas indoeuropeas conocidas ni en el celta común. Al no encontrar una raíz familiar, la postura más prudente en ese momento era catalogarlos de manera puramente descriptiva como elementos "NO INDOEUROPEOS" (es decir, pertenecientes a lenguas nativas previas a la llegada de los celtas).

 

Lapesa fue más allá e intentó buscar una conexión lingüística concreta. Propuso que el elemento -urrī presente en Gigurrī era en realidad una variante de la palabra vasca "URI" o "IRI" (que significa "ciudad"). Para apoyar esto, lo comparaba con topónimos antiguos del valle del Ebro cuya raíz vasca sí está demostrada, como Calagurris (Calahorra) o Gracchurris (Alfaro).

R. Lapesa (1984), pp. 32-33, ve en el nombre de los Gigurri un elemento urri que es variante de la forma URI “ciudad” del vasco, y que se halla supuestamente contenida también en topónimos como Gracchurris o Calagurris.

Christian-Joseph Guyonvarc’h plantea y discute la posibilidad de que el elemento Arro- pueda ser una forma no celta, sino de origen íbero (o ligada a un sustrato preindoeuropeo), en su célebre artículo titulado "Les noms des Arrotrebae", publicado en el año 1963 en la prestigiosa revista de lingüística y filología Ogam: Tradition celtique (Tomo 15, páginas 239–240).

 

Prósper escribe el artículo titulado EN LOS MÁRGENES DE LA LINGÜÍSTICA CELTA: LOS ETNÓNIMOS DEL NOROESTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA Y UNA LEY FONÉTICA DEL HISPANO-CELTA OCCIDENTAL. La aportación central del artículo es demostrar que estos nombres pueden no proceder necesariamente de sustratos pre-indoeuropeos desconocidos, sino que pueden explicarse a partir del propio “hispano-celta” occidental mediante una evolución fonética regular.

 

* Gigurrī / * Susarrī / * Seurrī / * Egivarrī / * Arrotrebae / * Arronidaecī / * Arrōnī / * Parraq(um)

 

Aun aceptando que los topónimos y etnónimos que contienen una consonante -r- simple intervocálica y etimológicamente contrastable NO MUESTRAN, en general, vacilación ninguna

en la notación –r-/-<R>- , Prósper propone y argumenta una nueva ley fonética específica para esta rama lingüística. Para sustentarla, explica cómo determinadas combinaciones de sonidos indoeuropeos originales (por ejemplo, grupos de consonantes con sonantes o labiovelares en posiciones complejas) pudieron derivar de forma sistemática en las terminaciones -urr- y -arr- observables en la zona galaica y astur. La teoría de la asimilación *-ry- > -rr- propuesta por Blanca María Prósper la toma como una “ley fonética” y explica cómo pudo evolucionar la pronunciación de ciertas palabras celtas en una zona muy específica de España.

 

Arrotrebae

Prósper indica que el primer elemento puede ser el proto-celta *aryo- , y por la asimilación *-ry- > -rr- pasaría a *arro. Pero *aryo-  es “hombre libre”, en irlandés antiguo aire y en GALO es Ario-manus, Ario-vistus que derivan del PI: *h2ery-o- (¿huésped ?) (IEW: 24, 67).

En la transcripción de la RR del ibero se marca con diacrítico [ ŕ ], y tenemos arrora (aŕora) incisa en lapida de caliza (Ref. MLH C.27.01.SUP) aparecida en Talavera (Lérida). Por su lugar en el formulario, no sería imposible que marcase la relación familiar existente entre el muerto (tikirsikoŕ) y la dedicante (ankonaunin), pero muchas otras hipótesis serían posibles.

tikirsikorr
sakarrrie
ban : erirtan
arrora : an
konau[n]in

En otros epígrafes sobre fragmento de cuenco campaniense tenemos:

  • karroka (Ref. MLH B.01.050) hallado en Ensérune (Francia), según Correa (1993b, 109) también pueden aducirse NP galos como Carucalus, Carrotala, etc.
  • : tarrokekuberr[ ]ndobo  (Ref. MLH B.07.38.SUP = PM V) en lámina de plomo rectangular.
  • kekarro  (Ref. Hesperia Z.10.04) un esgrafiado post cocturam grabado en el interior del pie de un plato de cerámica campaniense.

Guyonvarc'h analizó el etnónimo de los Arrotrebae y al desglosar la estructura del nombre, separó claramente dos componentes:

  1. La raíz *-treb-, que como veremos pertenece de forma evidente al indoeuropeo occidental ("asentamiento", "pueblo" o "habitar").
  2. El prefijo Arro-. Nos indica que intentar explicar Arro- puramente desde el celta es una pirueta teórica forzada.

Es precisamente en este segundo punto donde Guyonvarc’h introduce las dudas sobre la pureza céltica del término. Al analizar la geografía y los topónimos peninsulares ibéricos, plantea que Arro- podría no responder a las leyes estándar del celta continental, abriendo la puerta a que se trate de un elemento fósil perteneciente al sustrato íbero o paleo-vasco (donde abundan raíces similares vinculadas a la roca, las corrientes o relieves abruptos). Esta mención de 1963 es clave porque supuso un puente metodológico muy importante: demostró que incluso en los nombres de las tribus "célticas" del rincón atlántico de la península existían mezclas con lenguas nativas preexistentes, un filón de investigación que más tarde explotarían lingüistas gallegos como Edelmiro Bascuas.

Vamos a proponer un acercamiento a 2 raíces baskonicas (pre-indoeuropeo). Para ser consciente de ello veremos algunas voces del vasco, con o sin prefijación:

  • ARROAPE: cobertizo, tejavana, techado.
  • ARROBI: caverna, cueva; peña, cantera; escorpión.
  • ARROI: matriz o útero del ganado; cantera, pedrera.
  • ARROIL: cavidad, concavidad, hoyo; cloaca, alcantarilla; regadera, zanja, fosa, cuneta; fóz, cañón.
  • ARRONA: cencerro
  • ARROPE: vino cocido, vino malo.
  • ARROSTA: sopa de vino caliente
  • ARROZKU: posada, mesón.
  • ARROZTARI: mesonero, posadero, fondista, hospedero.
  • ARROTZ: huésped, forastero; desterrado, exilado; extraño.
  • ARROZGO: peregrinación; cualidad de peregrino.
  • ARRONKIDE: camarada.
  • ARRONTEAN: en común, en comunidad. 
  • ARRUGA: plaza, mercado.
  • SARRO: tártaro ; poso, sedimento.
  • SARROBI: erizo.
  • SARROI: majada (Lugar donde se recoge de noche el ganado y se albergan los pastores; Mesón, posada, albergue).

Entre la voz trasmitida por Plinio Arrotrebae y la de Ptolomeo Arotrebas tenemos una diferencia fonética sustancial. Debemos explicar que -bas es un formante onomástico ibérico y baskonico, pero esa lenición de ARRO- mutando hacia  ARO- es fruto de la influencia de una lengua de sustrato pre-indoeuropeo afín al baskónico-aquitano.

Como demostró Mitxelena en su obra Fonética Histórica Vasca, el euskera tiende fuertemente a la disimilación de vibrantes (R frente a R) cuando se acumulan sonidos que exigen tanta tensión muscular seguidos (también entre vibrantes múltiples y sibilantes). Es el fenómeno que explicaba por qué estructuras con vibrantes mutan ante la presencia de otra cercana. Si en una raíz ya existía una consonante de base vibrante o una sibilante fuerte, el idioma relajaba el esfuerzo rebajando la tensión o directamente eliminando el fonema redundante.

En el artículo "CONTACTOS LINGÜÍSTICOS VASCÓNICO-CÉLTICOS ¿FENÓMENOS DE SUBSTRATO?", Juan Luis García Alonso (Universidad de Salamanca, 2023) investiga la posibilidad de que algunos de los rasgos fonológicos más característicos de las lenguas célticas (específicamente la lenición y la pérdida del fonema *p) se deban a la influencia de una lengua de sustrato afín al baskónico-aquitano.

Cuando una población cambia de lengua (language shift), transfiere sus hábitos articulatorios a la lengua victoriosa. El indoeuropeo pre-protocéltico llegó a la zona con un sistema basado en la sonoridad (Sordas, Sonoras y Sonoras aspiradas). Al intentar aprender esta lengua, los hablantes de sustrato baskoide operaron una reestructuración fonológica debido a sus propios hábitos nativos.

 

AROUSA

Ara dedicada a los Lucobo hallada en Lugo en el año 2000, durante unas excavaciones en la Rúa Montevideo 8. Se encontró en el interior de una estructura cuadrangular situada en el acceso a la ciudad de época alto-imperial (Estarán 2016)

LVCOBO

AROUSA(---)

u(otum) s(oluit) l(ibens) m(erito)

Rutil[ia]

Antiania

Estuario o la isla de Arousa aparece como insula Arauza (año 899), Aroucia (año 912), Arautiam (1115)... 899 y ya como Arouza en 1142. Para el lingüista Edelmiro Bascuas, el nombre de Arousa no es un término moderno ni tiene un origen romano o celta. Fiel a sus teorías expuestas en sus libros sobre hidronimia, Bascuas clasifica a Arousa como una forma de origen paleoeuropeo.

Como hemos dicho en el ejemplo del euskera primitivo cuando acumulaba mucha tensión ante sibilantes y vocales como la U, podríamos pensar que una forma original indigena fuera con RR (Arrausa / Arrousa) que tendía de forma natural a debilitarse y perder fuerza (lenición) hasta simplificarse en una R suave (Arousa). Es una isla de Pedrouzos, un litónimo en toda regla (un nombre geográfico derivado de la presencia de piedras).USA/USO/OSA/USE/USI en vasco es “terreno comunal”, ejido, barrio y “bosque”.

 

TREBAE

Prosper en este segundo componente lo deriva desde *treb- "morada", por lo que según ella significaría "los que poseen un asentamiento destacado".

Lo deriva desde PIE: *treb- (asentamiento) (IEW: 1090). Cuando los lingüistas estudian la evolución de los idiomas, utilizan un solo asterisco (*) para indicar una forma reconstruida que no está documentada en textos escritos pero cuya existencia es segura (como el Protoindoeuropeo o el Protovasco).

 

En proto-celta tenemos *treba (asentamiento) viene del PIE: *treb- (asentamiento) (IEW: 1090).En Irlandes antiguo treb, atreba (habita), irlandés medio trebaid (cultivado, habitado);  Galo medieval tref (pueblo,lugar de residencia) y Tre- (en topónimos). Breton antiguo treff (glosado como urbs), breton medieval trev; Córnico tre- (en topónimos), tre  (casa, pueblo); GALO:  Ambi-trebius [nombre propio], Atrebates [etnónimo]; Celtibero: Contrebia, konterbia (A.75) [topónimo] El provenzal antiguo trevar (habitar) procede del verbo galo perdido con el mismo significado. El galés medio trefn (estancia, casa) puede derivar del protocéltico *trebno-.

 

(Diccionario Proto-celta Ranko Matasović)

Pero si miramos al griego sorprendentemente y contra toda lógica vemos tereb- , terébinthos  (asimilado a *terébinthos*) como “vivienda” voces sin "muta cum liquida".

 

El baskonico y el ibero son lenguas PRE-INDOEUROPEAS, son el sustrato de las lenguas modernas surgidas de las migraciones indoeuropeas, se suelen descartar de muchos análisis porque todo apunta a que no tenían "muta cum liquida" en su lengua inicial, es decir, un grupo de dos consonantes compuesto de una oclusiva (p, b, t, d, c, g) o la fricativa /f/ (la "muta") seguida de una líquida (l, r). En lingüística, la metátesis es el fenómeno que consiste en el cambio de lugar de uno o varios sonidos dentro de una palabra. Es un proceso fonético muy común que ocurre cuando a los hablantes les resulta más fácil o natural pronunciar los sonidos en un orden diferente al original.

 

Pero, en el euskera moderno (a partir del contacto con el latín Siglo I d.C. y los romances) aparecen por metátesis, y lo vemos en voces como: 

  • ALDARTU (agrupar) > ALDRAKATU (agrupar).
  • TERBE > TREBE (habilidoso), puede ser un préstamo dudoso del latín/romance trebax > trebe, y lo contrario es “torpe” o el vasco TROKOILO (chapucero).
  • BIRRIN (añico) > BRIÑ- (pizca) : [Gaixtagin atrebituak ez du egin duen izigarrikeriaz dolu briñik erakusten. EskLAlm 1907, 12.].
  • LAM-BORRO > LAMBRO (niebla) donde LAM significa “superficie con agua” y BORRO significa “mañas” o “lloros”.

Esta metátesis también se da en lengua céltica, y Matasović (2009: 10) nos lo explica para el proto-celta insular británico (ar > ra), aportando los siguientes ejemplos: barsdo > brasdo (pinchazo, punzada); barsto > brasto (grande) o parsna > prasna > φrasna > rasna (parte, porción).

Específicamente, el paso de TER a TRE (o viceversa) es una metátesis de la consonante vibrante (/r/), un fenómeno sumamente habitual tanto en la evolución del latín al castellano:

  • Inter- > Entre (El grupo ter cambió a tre)
  • Frater > fratris o el acusativo fratrem
  • Preter (praeteritum) → Pretre (utilizado en el castellano medieval antes de fijarse en otras formas).
  • Quattuor > Quatro > Cuatro

Puede que estemos ante otro ejemplo más de una metátesis, un término indígena pero indo europeizado, céltizado o latinizado, y este treba- puede ser el fruto de una metátesis céltica desde *terr.

Aunque el PIE usa un sufijo de parentesco *-tēr (sufijo en palabras como pater / padre y mater / madre), también tiene una raíz *ters- para algo “seco” y como bien dice Prosper este *treb- ("morada"). En el Protoindoeuropeo (PIE), la raíz *treb- significa originalmente "asentamiento", "vivienda", "habitar" o "construir".

Muchos lingüistas destacados sostienen que *treb- podría NO ser una raíz puramente indoeuropea original, sino un término que los pueblos indoeuropeos tomaron prestado de una lengua sustrato europea nativa al llegar al continente.

 

(Diccionario Etimológico Michiel de Vaan)

En su prestigioso Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Languages (2008), el indoeuropeísta Michiel de Vaan expone tres argumentos científicos principales para sospechar que la raíz *treb- ("asentamiento", "construir") fue en realidad UN PRÉSTAMO tomado de una lengua nativa europea preexistente:

  1. En el Protoindoeuropeo (PIE) original, el sonido fonético *b era extremadamente raro o casi inexistente. Cuando una raíz reconstruida lo contiene, suele ser un indicio muy fuerte de que la palabra procede de un sustrato lingüístico externo.
  2. La raíz *treb- solo aparece en las ramas lingüísticas de la Europa occidental y septentrional (celta, germánica, itálica, báltica y albanesa). No existe rastro de ella en las ramas orientales del indoeuropeo (como el sánscrito, el griego o el armenio), lo que sugiere que los indoeuropeos la adoptaron únicamente al asentarse en el continente europeo.
  3. Las lenguas itálicas antiguas (como el latín, osco o el umbro) muestran problemas para unificar y justificar gramaticalmente las variaciones de las vocales de esta raíz bajo las leyes estrictas del PIE. Las raíces indoeuropeas legítimas siguen reglas muy estrictas de alternancia de vocales (grados e, o, alargados o cero, como *treb- / *trob-). En el caso de los reflejos itálicos y de otras ramas europeas, es sumamente difícil unificar y justificar los cambios de vocales bajo las leyes fonéticas habituales del PIE. Esta confusión morfológica es típica cuando una lengua intenta adaptar una palabra extranjera a sus propias estructuras.

Por estas sospechas sobre la raíz *treb- que solo aparece en las ramas europeas occidentales (celta, itálica, germánica y báltica), y porque el sonido *b que era extremadamente raro en el PIE original, es precisamente en este tipo de raíces donde investigadoras como Juliette Blevins buscan puentes fonéticos. Si el euskera o proto-vasco comparte antiguas estructuras con el tronco indoeuropeo (o con el sustrato europeo común con el que ambos convivieron), una raíz como *treb- (vivienda/construcción) sufre los fenómenos de evolución que mencionamos antes.

El método comparativo lo empleo la lingüista norteamericana Juliette Blevins para comparar el proto-vasco con el PIE (protoindoeuropeo), revelando correspondencias fonéticas regulares en el vocabulario básico y los formativos gramaticales. La evaluación de estos resultados respaldó una relación genética muy distante entre el proto-vasco y el protoindoeuropeo, y ofrece nuevas perspectivas sobre propiedades lingüísticas específicas de estas dos lenguas antiguas. No es un planteamiento extraño, existen ciertas migraciones vinculadas con un movimiento de población paneuropeo, como la probada para el grupo genético de Villabruna ( la muestra de Villabruna pertenece al haplogrupo R1b pre-P297 ), y especialmente a la expansión de los linajes R1b, que se encuentran ampliamente distribuidos en Europa de oeste a este, desde la Iberia mesolítica hasta Khvalynsk .

 

Para Edelmiro Bascuas (Hidronimia y léxico de origen paleo-europeo en Galicia.2006), todo este conjunto de palabras y lugares no son meras coincidencias fonéticas casuales. Son fósiles lingüísticos de un mismo sustrato paleoeuropeo. En su estudio demuestra que el euskera, el gallego antiguo y el latín de la península absorbieron y adaptaron estos sonidos primitivos de formas muy parecidas.

Vamos a proponer un acercamiento a raíces baskonicas (pre-indoeuropeo), sean comunes o no al PIE (protoindoeuropeo). Para ser consciente de ello veremos algunas voces del vasco, con o sin prefijación vocálica:

  • TERR: vender, despachar
  • KUTERR: debatir, discutir(¿regatear?).
  • TERR-AMA: cofradía.
  • TERNA: trenza, trenzado.
  • TERRAI: reflejo, rayo de sol crepuscular.
  • ATERRI: escampado, cielo despejado, terreno descubierto.
  • ATERR-ALDI: momento despejado o sin lluvia
  • ATERPE: cobertizo, tejavana; mansión, morada, hospedaje, asilo; protección, amparo, patrocinio.
  • ATERBE: cobertizo, tejavana, tugurio; mansión, morada, hospedaje, asilo; baluarte, defensa, protección; amparo, patrocinio.

Vemos la metátesis en:

  • TREBA-KETA: habitación
  • TREBANTZIA: familiaridad, amistad intima, intimidad.
  • TREBEKI: familiarmente, con facilidad.
  • TREBE y TREBA: diestro, hábil; amigo íntimo, predilecto (ídem TERBE)
  • TREGOARRI: dolmen. (ídem TRIKUARRI)
  • TRENKADA: tabique, pared delgada, mamparo;
  • TRESKA: tinaja.

TER en toponimia

En el ámbito de la toponimia vascónica e ibérica prerromana, existen estructuras léxicas mínimas y articuladas que se empleaban originalmente para designar accidentes orográficos o lugares elevados. Estas unidades pueden denominarse Núcleos de Altura (N.A.). Dentro del patrimonio lingüístico del euskera, estos núcleos no solo actúan como Raíces de Elevación o de montaña, sino que, mediante procesos de extensión semántica, originan de forma simultánea raíces indicadoras de Cercanía y Bondad.

Desde una perspectiva fonotáctica, se trata de Radicales Consonánticos de Altura (R.A.) que configuran un N.A. mediante la anteposición de una vocal (estructura vocal + R.A.). Entre los radicales consonánticos más representativos se encuentran las realizaciones /r/, /l/, /n/, /z/, /s/, /š/ (x), entre otras. Su combinación vocálica genera núcleos específicos:

  • Con el radical /r/: /ar/, /er/, /ir/, /or/, /ur/
  • Con el radical /l/: /al/, /el/, /il/, /ol/, /ul/
  • Con el radical /n/: /an/, /en/, /in/, /on/, /un/

Estas unidades de Núcleos de Altura (N.A.) suelen tener prefijación para su complemento semántico. Como N.A. oronímico, sirve de base para raíces de elevación secundarias prefijadas con [T] asociado a “fuente dé” o “acceso a”:

/tar-/ter-/tir-/tor-/tur-/

Identificables en términos como ETARTE (porche cubierto), ATERPE (cobertizo), BITARTE (hueco, espacio entre dos elementos), TONTOR (cima), Lastur, Letur (topónimos), etc. Como raíces de “cercanía” está LASTER (cerca en el tiempo).

En toponimia el prefijo Tre- / Ter- (como en Cornualles o Gales) es un prefijo muy común. En el idioma córnico, tanto para topónimos como para nombres de personas, prefijado «significa una granja y sus edificios aledaños, literalmente un pueblo».

Si un topónimo de origen vasco o aquitano antiguo muestra un inicio en Tre- o Ter-, los lingüistas como Joseba Lakarra suelen plantear que la forma original era monosilábica con una vocal inicial que se perdió (por ejemplo, *eter- o *iter-)

En toponimia, en Bizkaia esta TERLEGIZ (Tergeliz es una variante, pero parece un error); Astregi gipuzkoano (<*Asterregi), *Kinterpe>*txinterpe>Trintxerpe; la Sierra Terralde navarra; Teruel aragonesa y varias ciudades Konterbia indígenas de época ibero-romanas.

 

konTERbia

La ciudad de Contrebia Carbica ha sido identificada con el enclave de Fosos de Bayona (Villas-Viejas, Huete, Cuenca) a raíz de las excavaciones y, sobre todo, de los hallazgos monetarios en la ciudad y del conocimiento de los fondos conservados en diversas colecciones de los alrededores (Alfaro Asins 1982: 79-84; Abascal y Ripollès 2000: 21-22). 

Pero la ciudad se nombra en las monedas, fechadas entre 75 >115 a.C., mediante dos palabras que se interpretan como topónimo (konterbia) y epíteto (karbika / doble muralla) (Abascal y Ripollès 2000: 24-25; Estarán y Beltrán 2015: 206-209)

La sílaba muta cum liquida /tre/ no puede ser representado gráficamente con el semi-silabario ibérico ni celtibérico, pero los hablantes de estas lenguas adaptaban y modificaban los glifos creando signos nuevos para cubrir las singularidades de su fonética, cosa que no hicieron para dar solución a este caso de la muta cum liquida, quizás porque no tuvieron la necesidad.

Solo tiempo después aparece este topónimo en letras alfabéticas romanas como “CONTREBIA”, o como en el bronce de Novallas (Ref.Hesperia Z.02.01) con una sibilante especialmente adaptada en alfabeto latino y donde se lee CONTREBAC[-]

En Peñalba de Villastar (TERuel) en incisión de piedra tenemos el epígrafe Ref:MLH K.03.03, en alfabeto latino /TRECAIAŚ :/; y más alejado TREBARVNE o TREBOPALA en Ref:MLH L.03.01 de Cabeço das Frágua.

En resumen: la metátesis que genera esta "muta cum liquida", de ter>TRE , no podemos decir que es un cambio prerromano, pero SÍ podemos decir que este topónimo Arrotrebae significa "posada protegida".

 

Bibliografia: