Si es cierto que en ibero /tor/ es el numeral 9, esta cuestión va unida con las gentes que entraron por Cataluña y que enterraban las cenizas de sus muertos en espacios acotados fuera de los poblados llamados “campos de urnas”. Si de verdad /tor/ es el numeral 9, significará que su etimología es indoeuropea. Desde TORO/TAURO, al ser contabilizado con los dedos en “BINARIO”. Eso cuadra con la NO dialectización del ibero o su aparición en la península entre el 1.000 y el 500 a.C. Y resultará que Jabier Velaza tiene razón al afirmar que el ibero no puede llevar más tiempo en la península.
La publicación específica donde Joan Ferrer i Jané introduce formalmente la propuesta del término TOR como el numeral 9 es su célebre artículo de 2009 titulado "El sistema de numerales ibérico: avances en su conocimiento", publicado en la revista científica Palaeohispanica .
En la página 469 de dicho estudio, el autor plantea que, dado que el sistema numérico íbero coincide de forma casi exacta con las raíces del protovasco, la llamativa ausencia de un equivalente formal para el número nueve vasco (bederatzi) podría estar compensada precisamente por la palabra tor.
Joan Ferrer i Jané justifica que el numeral íbero tor equivale a 9 mediante una estructura combinatoria decimal, donde el término torur actúa como la decena correspondiente (90) al unirse al sufijo multiplicador -ur. La asignación se confirma por descarte en los registros contables y en el plomo de Casinos, donde tor completa la serie numérica tras los numerales del 1 al 8 identificados por su similitud con el protovasco.

Al comparar el sistema numérico íbero con el protovasco, la gran mayoría de los números del 1 al 10 muestran una equivalencia formal casi exacta (ban=1, bi=2, iru=3, laur=4, bors=5, sei=6, sisbi=7, sorse=8, abar=10).
El único número menor que diez que carecía de un término claro identificado en las inscripciones íberas era el 9 (dado que el vasco bederatzi no tiene rastro en los textos paleohispánicos). Al aparecer de forma recurrente el término tor en contextos puramente contables y comerciales, el autor plantea que ocupa de manera natural la casilla vacía del número 9.
El sistema íbero genera números complejos uniendo raíces. Ferrer i Jané observa patrones regulares en las inscripciones:
- Para formar decenas en múltiplos de 10 (como 90), el íbero utiliza un sufijo multiplicador (-ur). Al igual que en otras lenguas donde se multiplica la unidad para obtener la decena (como en el sistema vigesimal o decimal), el íbero concatena la unidad a un sufijo que actúa como operador multiplicador de base diez.
- En los textos analizados aparece el término compuesto torur.
- Siguiendo la lógica matemática del sistema, si la raíz es tor y el multiplicador es -ur, la palabra torur se traduce sistemáticamente como 90 (9 × 10), encajando a la perfección en la regularidad morfológica de la lengua.
El papel de -ur: En la combinatoria interna de los textos epigráficos de carácter contable, cuando el sufijo -ur se añade a raíces numéricas conocidas, la cifra se multiplica por 10. Por ejemplo, si se aplica a la raíz iru (3), el término irur o irustur se asocia sistemáticamente a la decena del 30
Siguiendo estrictamente esa regla de la gramática matemática íbera, al identificar en los textos la forma compuesta torur, Ferrer i Jané deduce que el operador -ur (diez) está multiplicando a la raíz tor. Si torur se comporta algebraicamente como tor × 10, y los registros comerciales e inventarios arqueológicos donde aparece exigen un valor posicional de 90 por eliminación del resto de decenas, se demuestra de forma matemática e interna que la raíz aislada tor es necesariamente el número 9.
Aunque creamos que en ibero no tenemos una equivalencia para el número nueve vasco (BEDERATZI), esta podría estar compensada precisamente por la palabra tor gracias a la forma de contar manualmente con los dedos, la forma de contar "binaria".
CONTAR EN BINARIO
Con las manos se puede contar en binario, y es un sistema extremadamente eficiente: te permite contar desde 0 hasta 1023 usando solo los 10 dedos. En este sistema, cada dedo no vale "uno", sino que tiene un valor posicional fijo que se duplica con el siguiente dedo (potencias de 2).

Los valores de cada dedo
Si pones las manos frente a ti con las palmas hacia arriba, empezando desde el pulgar derecho hacia la izquierda:
- Pulgar derecho: 1
- Índice derecho: 2
- Medio derecho: 4
- Anular derecho: 8
- Meñique derecho: 16
- Meñique izquierdo: 32
- Anular izquierdo: 64
- Medio izquierdo: 128
- Índice izquierdo: 256
- Pulgar izquierdo: 512

¿Cómo se cuenta? https://www.facebook.com/reel/2385092841943274
- Dedo levantado: Significa 1 (activado).
- Dedo bajado: Significa 0 (desactivado).
Para saber qué número estás representando, solo tienes que sumar los valores de los dedos que tienes levantados.
Ejemplos prácticos:
- Número 1: Solo el pulgar derecho levantado.
- Número 2: Solo el índice derecho levantado (el pulgar se baja).
- Número 3: Pulgar e índice derechos levantados (1 + 2 = 3). El vasco IRU (3) sale desde una forma de contar con los dedos en BINARIO. En vasco hilar se dice: IRU, IRUKI, IRUN, IRUTEN, etc. Pues para hilar un hilo son necesarios 3 dedos juntos (pulgar, índice y corazón) quedando dos dedos libres (anular y el meñique). Ahora quiero que veáis como se cuenta en BINARIO el 3 con los dedos. (ver imagen)
- Número 4: Solo el medio derecho levantado.
- Número 5: Medio y pulgar derechos levantados (4 + 1 = 5).
- Número 9: Anular y pulgar derechos levantados (8 + 1 = 9). Claramente es el símbolo de TORO o VACA.

Aunque la etimología aceptada por la vascología (como los estudios de Koldo Mitxelena o Joseba Lakarra) dicen que BEDERATZI proviene de: BEDERA (significa “cada cual”, “cada uno”, “uno solo” o “cada uno”) del 1571, desde BEDE "uno" y sufijo adlativo -RA; y -TZI (un antiguo sufijo reconstructivo o raíz ligada para denotar "diez"). Por lo tanto, la palabra significaría etimológicamente "uno menos para diez" .
Eduardo Orduña propone abaŕie para 9, comparando con el sufijo homofono vasco, “casi diez” o sea 9, indicándonos que ]ŕkeiabaŕie- seria por tanto 29. Este abaŕie , como numeral 9 es defendible incluso prescindiendo de esta explicación etimológica, comparando abaŕie-kite, ]ŕkeiabaŕiei-kite con baŕbin-kite, ban-kite, kitei-bors, ya que ese numeral 9 es la única unidad sin identificar.

En BINARIO la forma del gesto manual quedando en relación con las “vacas” o TOR.
En vasco 9 es BEDERATZI (también: BEDRATZI, BERATZI en BajaNavarra, y BEDERATZU en Roncal). Si tomamos la forma 9 de los dedos podemos decir que BEI+IDER+ATZ significa en castellano “Asemejar una Vaca con los Dedos” o "Seña parecida a la Vaca". La evolución del segmento analítico BEHI + IDER + ATZ dentro de la lingüística y la etimología popular vasca da como resultado una palabra que conceptualmente ofrece una aproximación fonética al numeral BEDERATZI (nueve).
LOS SEGMENTOS ORIGINALES
- BEHI: vaca (raíz nominal protovasca sorda/aspirada *behi).
- IDE: analogía, semejanza, parecido. >IDER: variante dialectal antigua y occidental de ILAR (guisante) granos que son todos iguales o “semejantes”.
- ATZ: dedo (en euskera moderno hatz, derivado del protovasco *ats / *atz), uña; signo, señal; gesto, ademan.
Si un hablante uniera estos tres elementos en un solo compuesto (behi-ider-atz), la evolución diacrónica regular del euskera aplicaría las siguientes leyes fonéticas:
Composición y elisión de la aspiración (h): Al unirse los dos primeros términos en un compuesto cerrado (behi + ider), la aspiración intervocálica se debilita hasta desaparecer en la mayoría de los dialectos:
behi+ider >> *beider
Monoptongación / Asimilación de vocales: El diptongo exótico e inestable -ei- seguido de -i- tiende a simplificarse. En muchas variedades del euskera (especialmente la occidental/bizkaína), la secuencia vocálica evoluciona reduciendo la energía palatal o abriendo la vocal, mutando hacia -ede- o -edeŕ-:
*beider >> *beder-
Sufijación del elemento final con africación (-tzi): Al añadir la raíz final *atz, la combinación histórica con sufijos numerales o antiguos clasificadores anatómicos suele terminar sufriendo un proceso de africación o refuerzo de la sibilante (-tz-), transformándose la terminación en una forma cerrada como -atzi (por influjo analógico de otros números como ZORTZI / ocho):
*beider >> *beder + atz >> BEDERATZI
En las lenguas vasca e ibera, el número nueve se expresaba mediante la representación de una vaca o un toro, cuyos cuernos se emulaban utilizando el sistema de conteo binario con los dedos.
Bibliografia:
- IBERIAN NUMERALS AND PROTO-BASQUE. 2011. EDUARDO ORDUÑA AZNAR, Veleia, 28 125-139, 2011 ISS.
- EL SISTEMA DE NUMERALES IBÉRICO: AVANCES EN SU CONOCIMIENTO. Joan Ferrer i Jané, 2009, publicado en la revista Palaeohispanica .