El pueblo riojano de Tricio heredó el nombre de esta floreciente ciudad del Imperio Romano. Ptolomeo la nombró como Tritium Magallum y fue uno de los centros de producción de cerámica más importantes, además de contar con el destacamento de la Legio VII Gemina Felix permanentemente asentado en su solar.

Tritium fue un gran centro de producción de Terra Sigillata Hispánica, cuyas obras se difundieron por toda la Península. Puede situarse el periodo de máximo apogeo de la ciudad en el S. II, cuando los alfares de cerámica sigillata estaban en plena producción y, seguramente, como el resto de las ciudades riojanas, sufriría la crisis del siglo III, recuperando parte de su actividad durante el siglo IV, hasta la Ilegada de los pueblos germánicos. En un principio la mayor parte de cerámica se fabricaba en Italia, y desde allí se repartía por el resto de los territrios romanos. Pero, poco a poco, las exportaciones de cerámica italiana fueron disminuyendo al tiempo que aumentaban las producciones de cada región. La cerámica de paredes finas dejó paso, a partir de finales del siglo I a.C., a un nuevo tipo de recipientes fabricados en terra sigillata.

(TIRRISA / tina)

Las copas, platos, fuentes, cuencos y en general, la vajilla que se utilizaba habitualmente en la mesa, tomaron un tono más rojo y comenzaron a llevar impreso un sello (sigillum) con el nombre del alfarero que las había realizado. Por este motivo se han llamado cerámicas sigillatas. El color rojo característico de este tipo de recipientes se lo da un barniz formado por una mezcla de arcilla con mucha agua que, al cocer a altas temperaturas, adquiere un brillo característico. Uno de los principales centros de producción de terra sigillata hispánica fue la ciudad riojana de Tritium Magallum. De sus numerosos alfares (oficinas) salieron infinidad de piezas de gran calidad que eran muy apreciadas en el territorio romano. Desde Tritium, a través de las calzadas, y por la vía fluvial del Ebro que arrancaba en Vareia para desembocar en el Mediterráneo, llegaron los productos de terra sigillata a gran parte de las ciudades del Imperio Romano. Firmas como la de Valerius Paternus, Sempronius, Lapillius o Matemus Blandus, alfareros afincados en Tritium, aparecen en cerámicas encontradas en numerosos lugares de la costa del Mar Mediterráneo, tanto en Europa como en África y Asia. La ciudad romana decayó después del siglo III d. C., a partir de las invasiones. 

(terra sigillata hispánica)

Aparece citada en el Itinerario de Antonino y por ella pasaba la calzada romana que venía desde Vareia atravesando Lardero, Entrena, Hormilla y Tricio, desde donde continuaba hasta Libia (Herramélluri), tramo que formaba parte de la calzada que comunicaba Zaragoza con Astorga (calzada imperial romana Caesaraugusta Asturica). Hoy, Tricio, está en la comunidad autónoma de La Rioja, España.

Principalmente fueron tres los núcleos que nos aparecen bajo el nombre de Tritium en la Península Ibérica. Para distinguirlos, tenían un sobrenombre que solía hacer referencia a su ubicación o estatus:

  • Tritium Magallum: Tricio, La Rioja.
  • Tritium Autrigonum: Monasterio de Rodilla, Burgos, citado por Plinio y el It. Ant.8, de los autrigones, situada en la calzada que unía Burdeos con Astorga.
  • Tritium Tuboricum: Citado por Ptolomeo en el territorio de los várdulos (Τρίτιον Τουβόρικον). Su ubicación exacta ha sido debatida, tradicionalmente se asocia a la zona costera de Mutriku en Guipúzcoa, pero sus coordenadas la sitúan a la derecha del rio Deba..

Este topónimo, del que creen que contiene el numeral indoeuropeo «tres», lo citan como céltico, pero no hay pruebas lingüísticas de suficiente entidad como para negar la posibilidad de que pertenezca a otra lengua, bien indoeuropea occidental no céltica, o bien afín al lusitano, antiguo europeo o incluso al baskonico.

El baskonico y el ibero se suelen descartar de este análisis porque todo apunta a que no tenían "muta cum liquida" en su lengua inicial, es decir, un grupo de dos consonantes compuesto de una oclusiva (p, b, t, d, c, g) o la fricativa /f/ (la "muta") seguida de una líquida (l, r). Pero, en el euskera moderno (a partir del contacto con el latín Siglo I d.C.) aparecen por metátesis, y lo vemos en voces como: ALDARTU (agrupar) y ALDRAKATU (agrupar); TERBE y TREBE (habilidoso), etc.

Paralelamente, la metátesis céltica que Matasović (2009: 10) nos explica para el proto-celta insular británico (ar > ra) está en los siguientes ejemplos: barsdo > brasdo (pinchazo, punzada); barsto > brasto (grande) o parsna > prasna > φrasna > rasna (parte, porción).

Este Triti-um puede ser un ejemplo más de un termino indigena pero indoeuropeizado o latinizado, y para ser consciente de ello veremos algunas voces del vasco, donde en algunos de ellos vemos la típica sustitución euskerica de N por R:

  • TINK/-A/-I/-O: apretado, prieto; denso, espeso; fiel, puntual; firme, fijo, hincado; obstinado, terco.
  • TIRLU: muchedumbre, multitud, abundancia.
  • TIRRI: firme, inmóvil, terco, cabezón.
  • TRIKO: denso, compacto, apretado.
  • TRINKO: denso, frondoso, compacto; apretado.
  • TRIKOTE: ladrillo denso y fuerte.
  • TRINTXO: compacto; oprimido; apelmazado.

Es más que evidente la formación de la muta cum liquida por metátesis en TRINKO (TIRRI->>TRI-) desde *tirrtinko>*tirrinko>>TRINKO. En misma situación está el termino TIRTIRIN (joven presumido, narciso) y TRIKET (joven presumido). TIRRISA (tina) y TRISIPU (pesebre).

Desde TIRRI (inmóvil) más el sufijo -KA (*tirri-ka) nos da TRIKA (parar, detener), TRIKATU (pararse, detenerse, arribar, dormir, hacer escala, hacer posada). Sumando el espacio GUNE nos dará un lugar para estar inmóvil, en vasco esta TRIGUN (descansillo, meseta de escalera, rellano). El dolmen, ese lugar creado para “descanso eterno”, se llama TRIKU-ARRI (*tirriku-arri). El asustadizo erizo es TRIKU, y que parece echarse o hacerse el muerto cuando siente peligro. Como un arco coloreado en la cubierta celeste es el “presumido” arcoíris, que en vasco es UZTARGI, ORTZADAR, OSTADAR, OSTARKU, y un sorprendente OZTRIKU.

Con cambio vocálico -TARR- tenemos TARTE, que es, además de un intervalo, un espacio hueco, distancia, trecho, también es un Intervalo, un lapso; una pausa o interrupción. Con -TERR- tenemos ATERR-ALDI que es una “interrupción”, una parada estacional y ATERR-EZIN como algo “incesable”.

Esta voz (TIR) está presente en la toponimia e hidronimia riojana (TIRGO, rio TIRON, etc.). Debemos explicar que en vasco tenemos voces relacionados con el agua/rio como:

  • TIRA: corriente, fuerza del agua, curso del agua. (rio IRA era el Wadi-al-IRA/Guadaira)
  • TIRAIN: marejada, oleaje fuerte, oleada, golpe de ola; corriente de agua, curso de agua.
  • TIRRILA: chorro de agua
  • TIRRINA: tinaja grande, tinajón, cazolón, cazuela grande, dolio.
  • TIRRISA: tinaja, tina.

Asociado a las enfermedades generadas por la mala conservación de líquidos en estos recipientes cerámicos está la “disentería” (diarrea) que se dice TIRRINERI en vasco. Otro problema que da un dolio o TIRRINA (que se usaban enterrados en el suelo) es su trasporte y que se realiza como con los toneles de vino, en vasco TIRTIRIKAN (rodando, girando). 

(TIRRINAs / dolios)

En vasco se utiliza un sufijo abundancial -TI, como su uso en GORRITI, y se pudo dar aquí una metátesis desde: *TIRRI-ti >> TRITI, entendido como “denso parapeto”, “densa posada” o "tinajeros".

En el castellano durante el siglo XVI se usaba el término “triçia” o “trizia” para designar un tipo de vallado de maderas que se montaba (y desmontaba) para cercar las huertas, las eras y/o para correr los toros. En el Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española se nombra como <<Madero empleado en vallar un campo. U.m. en pl.>>.  (https://www.rae.es/tdhle/tricia) 

La evolución de la T hacia la Z no es un cambio directo de la letra aislada, sino el resultado de la palatalización del grupo consonántico TI seguido de vocal en posición interior de palabra.

La I ante otra vocal empezó a pronunciarse como una semiconsonante (yod), y el contacto de la dental T con esta yod provocó que el sonido se "desplazara" hacia el paladar. El sonido evolucionó de una oclusión palatalizada a una consonante africada (similar a una /ts/) como, por ejemplo: Martium > Mar-ts-io; Malitiam > Male-ts-ia. Tras el reajuste de las sibilantes en el castellano medieval (S. XVI - XVII), este sonido africado perdió su elemento oclusivo inicial, convirtiéndose en la fricativa interdental sorda /θ/ que hoy representamos con la letra Z (o C ante e, i). Triti-um > Tricio 

La secuencia -tir- está fuertemente vinculada a la antigua palabra ibérica iltir, que se asocia con "ciudad" o "asentamiento fortificado":

  • Iltirta: El nombre ibérico original de la actual Lleida (Lérida).
  • Iltiraka: Úbeda, Jaén
  • Ilturo: Importante asentamiento ibérico en el actual Cabrera de Mar (Barcelona).
  • Iltirkesken: Nombre que aparece en monedas y que se asocia con los habitantes del área de Tarragona o los ilergetes.

Y en el material paleo-hispánico se registran 130 veces, entre ellos destacan 13 registros iunstir, el [-i]ltiŕtikaŕ (L.01.02), o los antropónimos como: tirtanikum, tirtanos, tirtano, tirtobolokum, tirtu, tirtunos, tirtouios.

En la actualidad tenemos una población manchega llamada TIRTE-AFUERA en Ciudad Real, localidad es nombrada por Cervantes en el capítulo XLVII de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha (1615).

MAGAL

Para el sobrenombre "Magallum" algunos autores lo hacen derivar de un término celta relacionado con el comercio o el mercado. La mayoría de las fuentes académicas coinciden en que el sobrenombre servía para distinguir este núcleo de otros. Asociándolo con la raíz mag- (grande), similar al latín magnus, o el céltico *maglo (noble, jefe). Esta etimología deriva del PIE: *megh2- 'grande' (IEW: 709) pero si la etimología es correcta, el vocalismo en a- debería explicarse en celta por la regla de Schrijver, pero esta regla presenta dudas. Dudas que se trasladan al proto-celta *magos (que significar campo o llanura).

Pero sin mirar tan lejos, puede tratarse tanto de un adjetivo que concuerda con el nombre (cf. Segontia Paramica) como de un genitivo de plural de la lengua indígena Magall (tomado en latín como -um, y por ello «traducido» al griego como -ον).

En lengua baskonica tenemos la misma voz:

  • MAGAL: patrocinio, amparo, protección; ala, aletear, volar; falda, ladera; antemural, defensa, reparo; bache, hoyo, concavidad.
  • MAGALPE: regazo, seno; protección, amparo.
  • MAGALPEKO: favorito, protegido, predilecto; benjamín.
  • MAGALPETU: amparar, proteger, favorecer.

 Mientras el nombre de la ciudad evolucionó siguiendo reglas fonéticas al Tricio actual (Triti-um>Tritio>Trizio>Tricio), el sobrenombre Magallum simplemente desapareció del uso cotidiano, quedando restringido a los textos de geógrafos de Ptolomeo o Plinio, y esto puede ser explicado por su origen indígena, voz que desaparece del uso diario una vez caídas las murallas.